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Red de conservación de la Biodiversidad
en República Dominicana

24 billones de dólares… el valor del patrimonio oceánico

Carey nadando en aguas dominicanas. Foto cortesía Yolanda de León - Grupo Jaragua

 

El océano juega un rol determinante en la lucha contra el calentamiento global. Su deterioro va a tener consecuencias ambientales y económicas desastrosas. La ONG internacional WWF publicó en el mes de abril un informe sobre el valor de los servicios ecosistémicos que nos proporciona el medio marino. Esta suma astronómica debería hacernos reflexionar…

 

24 billones de dólares es la riqueza estimada de los océanos. Esta cifra publicada en un informe de la ONG WWF en abril de 2015, está calculada por expertos en base a los beneficios directos e indirectos ligados al océano.

La producción directa: pescados, manglares, arrecifes de coral, pastos marinos, se estima en aproximadamente 6,9 billones de dólares. Las vías de navegación, 5,2 billones de dólares. El turismo alcanza los 7,8 billones de dólares. El secuestro de carbono se evalúa entorno a 4,3 billones de dólares. El océano absorbe 30% de las emisiones de CO2 emitidas por el ser humano cada año. La suma de estos rubros nos hace llegar a un poco más de 24 billones de dólares.

Hay que tener en cuenta que esta suma representa un mínimo, ya que actualmente los ecosistemas no poseen un valor mercantil. ¿Cuánto vale por ejemplo un arrecife de coral? Aunque no tiene valor monetario, su valor ecológico es inestimable.

Por otro lado, el océano, que recubre el 70% del planeta, juega un rol capital en la regulación del clima. Al igual que los bosques, nuestros mares constituyen el segundo pulmón del planeta. Producen el 50% del oxígeno que respiramos, absorben el 93% del calor debido al efecto invernadero y concentran 50 veces más de carbono que la atmósfera. En resumen, sin el océano el calentamiento sería mucho mayor actualmente.

Sin embargo, los océanos ya están en peligro. La acidificación de los mares, superior en un 27% al de la era pre-industrial, amenaza los ecosistemas marinos. Según el informe del WWF, al ritmo actual, los arrecifes coralinos habrán desaparecido completamente en 2050. No podemos olvidar que estos aseguran la protección contra tormentas y procuran alimento y empleo a cientos de millones de personas en el mundo.

El deshielo y la dilatación térmica de los océanos van a contribuir al aumento del nivel del mar: 96cm para el 2100. Este aumento tendrá consecuencias catastróficas para las ciudades costeras y las pequeñas islas que se sitúan casi por encima o al nivel del mar.

A estos factores climáticos, hay que añadir la sobrepesca, plaga que está acabando también con la biodiversidad marina y pone en peligro la fuente de proteínas de cientos de millones de personas. Las cifras hablan por sí solas: el 90% de los bancos mundiales de peces están sobreexplotados o plenamente explotados.

Según un estudio publicado en la revista Science a principios de julio, hay dos escenarios posibles de calentamiento global en 2100: por un lado, un aumento de la temperatura en torno a los 2º; el otro, un aumento de 4º. En el primer escenario, los daños se centrarán en los arrecifes de coral, con todo las consecuencias que conllevan. Pero habría posibilidades de adaptación. En cambio, con un escenario de 4º la vuelta atrás es imposible. Todos los organismos del planeta estaríamos implicados. Comportaría una desaparición y un desplazamiento masivo de especies.

A todo esto se suma que el 64% de los océanos no pertenece a nadie. Por lo que nadie se responsabiliza de su estado.
Esperemos que todas estas cuestiones sean tomadas en cuenta en la próxima reunión de Jefes de Estado en París, durante la COP21. Si no actuamos ahora, las consecuencias serán catastróficas.


Si quieren leer el artículo original en francés, consulten Novethic.

 

 

Por: Cristina Iglesias