Page Title
Red de conservación de la Biodiversidad
en República Dominicana

Parque Nacional Valle Nuevo

La regeneración de la biodiversidad tras el incendio


Árbol muerto se regenera de forma natural y se transforma en microecosistema popio en el que viven multitud de seres vivosEl incendio iniciado por un rayo el 18 de julio de 2014 en el Parque Nacional Valle Nuevo impactó una superficie de unas 4700 hectáreas. Posteriormente, el Ministerio de Medio Ambiente anunció el 25 de agosto, menos de un mes después de que fuera sofocado el fuego en este área protegida, la donación de un aserradero del gobierno de Taiwán para aprovechar madera derribada durante el trabajo de control de incendios de ese área protegida.

El debate que se plantea es si se debe o no aprovechar la madera afectada por el incendio en un área protegida como Valle Nuevo. Desde el Ministerio de Medio Ambiente se argumenta que “esta iniciativa servirá para eliminar material de combustible y disponer de madera para mejorar los servicios tanto en el Parque como en otros que requieran ser mejorados”.

Según las organizaciones que se oponen a la instalación de este aserradero unidas bajo el nombre de Grupo#SOS, “el uso de aserraderos viola el marco jurídico que rige los parques nacionales, que prohíbe la extracción y aprovechamiento de materiales”. Además, se teme que “se aproveche la oportunidad para extraer mayor cantidad de tocones y troncos del área de bosque no impactada por el incendio”.

Partiendo de que las áreas protegidas son zonas que se protegen y conservan principalmente por los servicios ecosistémicos que brindan a la sociedad: su producción de agua, de aire limpio, su biodiversidad única, su riqueza paisajística…No se puede priorizar la recuperación de madera, pues este término sólo sería apropiado para las explotaciones forestales, donde el principal servicio ecosistémico que se busca es el valor comercial de la madera.

Según Timothy Ingaslsbee (2003), especialista en ecología del fuego, “los tocones y troncos generados por fuego realizan muchas funciones ecológicas vitales para los suelos forestales, ríos, vegetación y vida silvestre. Los de gran diámetro pueden ayudar a mitigar condiciones favorables a incendios de alta intensidad, y pueden ayudar a los procesos naturales de recuperación posincendio. Por el contrario, la extracción comercial de árboles afectados por el fuego, a través de las “cosechas de recuperación”, causa efectos negativos significativos en la estructura, funciones y procesos de los ecosistemas boscosos, tanto a corto como a largo plazo”.

Esta afirmación contradice el argumento del Ministerio de que se pretende eliminar material de combustible, ya que, según los expertos, es el pasto y los residuos de agujas de pino los combustibles principales de la mayor parte de los incendios. Para Ingalsbee “los tocones de gran diámetro y los troncos son algunos de los árboles más valiosos del bosque”.

Según Beschta, otro especialista del fuego, citado en el mismo ártículo, “no hay necesidad ecológica para la intervención inmediata en un escenario posincendio. La intervención humana no debería permitirse a menos que y hasta que se determine que los procesos de recuperación naturales no se producen”.

La biodiversidad y los servicios ecosistémicos que brinda el Parque Nacional de Valle Nuevo reclaman, por tanto, que se deje a la naturaleza regenerarse y que se evalúe con mucho cuidado las intervenciones que se realicen en el área afectada.


Por: Cristina Iglesias